Una de las herramientas que; en mi opinión, sin duda beneficiarán al niño sin importar el área en que se desenvuelva como un adulto es el manejo del lenguaje escrito. Uno de esos días con falta de inspiración, visitando bitácoras de otras familias educadoras para enterarme de lo que hacen y lo que les funciona y no en cuanto al tema, encontré una idea que me pareció podría funcionar para nuestra familia. Trabajar en un diario.

Que es un diario y porqué.

Un diario es un cuaderno de apuntes en el cual diariamente, después de ingresar la fecha se escribe sobre algún tema en particular. Hay muchos estilos y temas en los que se puede trabajar con un diario; sueños de la noche anterior, ideas para mejorar el mundo en que vivimos, la vida diaria, mascotas, caminatas, paseos, viajes, etc. Se puede también escribir en diferentes formatos; contando nuestra historia directamente, hablándole a nuestro nuevo amigo y confidente "el diario", escribiendo en forma de cuentos o entrevistas. Escribiendo desde el punto de vista de la mascota, cuando se trata de un diario acerca de mascotas. Los niños pueden también desarrollar su manera personal de tratar con el diario, que es finalmente la meta al trabajar con este. Pero el trabajo en el contenido del diario no se limita a lo escrito, están también las posibilidades gráficas para esos muy creativos; crayolas, plumas, plumones, pinceles, calcomanías, recortes, muestras, fotos, envolturas, ¡la lista es ilimitada!

¿Cómo?
Es cierto, tal vez el niño no encontrará el ejercicio placentero al principio, pero después de un par de semanas se volverá parte de su rutina diaria y será el lugar en donde expresará muchas de las cosas que de otra forma su quedarían en sus adentros. Y es que los beneficios terapéuticos de trabajar en un diario personal son muchísimos. Escribir sobre nosotros nos ayuda a manejar el estrés, resolver conflictos, entender situaciones, explorar nuestros sentimientos, descubrir nuestras motivaciones, clasificar concretamente nuestros gustos y disgustos, y sobre todo, y sobre todo para los niños es un lugar propio, un lugar en donde la realidad y la fantasía no tienen fronteras y se mezclan cuando se requiera.
Tengamos en mente que el diario puede ser:

Un trabajo de libre expresión en el que lo único requerido es un registro diario de cualquier tipo.

Un trabajo con mínimos requerimientos como: mas de dos enunciados escritos, una palabra nueva del diccionario, un tema específico, trabajar sólo en una página (los niños; una vez en este "trance" de la libre expresión pueden ser capaces de trabajar en mas de 5 páginas, se lo aseguro), buena uso de la gramática, etc.

Un trabajo que deberá cumplir con un propósito definido y puede ser para: evaluar lo aprendido en el día, poner en práctica las reglas de gramática, para consolidar lo aprendido mediante su aplicación en arte, historia, literatura, etc.


¿Cuando?
Hay dos "cuandos":
Cualquier niño mayor de 4 años puede trabajar en un diario. El asunto está en adaptar el diario a las necesidades del niño y no al revés. Caleb tiene tres años, pero ya estoy pensando en comenzar el trabajo en el diario con él para fomentar su amor por los animales de alguna manera en que se pueda ver beneficiado y disfrute de su tiempo en el diario. Mi inconveniente ahora es que a él esas cosas de pintar y colorear no le atraen. :-S

Nuestra rutina incluye trabajo en el diario después de un tiempo devocional en la mañana, pero esto es tan solo para aprovechar la creatividad matutina de Sarah y calentar motores para el resto de las actividades escritas del día. Como siempre y aprovechando la flexibilidad que nos ofrece la Educación en Familia, la actividad se debe acomodar naturalmente a la rutina, tiempo de creatividad o cualquier tipo de conveniencia práctica para el niño.


¿Donde?
Esto es muy importante que el niño lo decida, en mi opinión. En el piso, debajo de la mesa, en una tienda de campaña que se ha colocado dentro de la casa o fuera de esta, en la copa de un árbol, en la cocina mientras mamá o papá preparan la comida, en la cama o debajo de ella, en el closet con una lámpara. Este es uno de los recursos que se pueden utilizar para hacer que el niño disfrute de este tiempo y lo considere suyo y especial. Si su hijo encuentra un lugar creativo diferente a los que nombré, ¿me deja saber cual es?

Una vez que ha decidido trabajar con un diario, haga que la elección de este sea todo un evento para el niño. Tomen su tiempo en escoger cual será el diario perfecto para ustedes, decidan cómo trabajarán en el con anticipación y que esperan lograr mediante este cuando es apropiado.

Recordemos que el trabajo en un diario es un instrumento para aprender, no la finalidad.

2 interesantes comentarios

  1. maria // sábado, octubre 14, 2006 2:44:00 a. m.  

    Buenísima la idea. El otro día ví en la web un diario pintado por un niño pequeño, que aún no escribía, y ya pensé en adoptar esta costumbre cuando el mío crezca un poco más, y le empiece a gustar pintar también, porque ahora tampoco le atrae.
    Un beso. Maria.

  2. Educando en Familia // sábado, octubre 14, 2006 10:22:00 a. m.  

    Hey María,

    Mi niño de 3a no desea pintar, bueno raramente. Le atraen las herramientas y los tornillos, asi que el otro día abrimos un tablero que ya no servía. Estoy tentada a comprar un radio o esperar que uno de los que tenemos deje de funcionar para que los niños lo desarmen. Pero su verdadera pasión son los animales. Gracias por publicar los libros que estás leyendo con Joel, voy a ver si puedo encontrar algo parecido para Caleb.