La Artesanía Pedagógica de Otto Salomon

¿Qué es el “slöjd”?

Salomon decía que slöjd es una antigua palabra escandinava derivada del adjetivo slög: “hábil”. Slöjd significa “artesanía” o “habilidad manual”.

Hasta finales del siglo XIX, los campesinos de Suecia solían dedicar la tarde a hilar,
tejer o trabajar la madera, fabricar rastrillos, mangos de martillos, bancos, mesas, cucharas y otros instrumentos necesarios en la vida diaria y en las labores agrícolas. Esta actividad doméstica constituía una forma de artesanía. La venta de estos productos proporcionaba un complemento importante de los ingresos familiares.
Hacia 1885, Salomon acuñó la expresión pedagogisk slöjd (artesanía pedagógica),
extendiendo la noción ya definida a la escuela y al contexto educativo. Actualmente se habla más bien de skols1öjd (artesanía escolar).

La artesanía consiste en la producción no profesional de pequeños objetos de madera o de metal. Esta actividad es muy diferente de oficios como el de carpintero. En la época de Salomon no se utilizaban máquinas. Para fabricar objetos de madera, el artesano utilizaba otras herramientas que las del carpintero (por ejemplo, donde el artesano prefiere el cuchillo el carpintero utiliza el formón). En la carpintería profesional existe una división del trabajo, mientras que en la artesanía no hay ninguna.


La doctrina pedagógica de Salomon

Otto Salomon leía en la lengua original las obras de los grandes educadores y filósofos que
consideraban que el trabajo manual era un instrumento de formación. Su concepción básica procede de Comenio, Locke, Rousseau, Salzman, Pestalozzi, Fróbel, Cygneus y Spencer, cuyas ideas profundizó adaptándolas a su propia experiencia. Al convertir sus ideas teóricas en práctica educativa, Salomon elaboró un eficaz conjunto de actividades manuales que ha sido reconocido como una importante contribución a la educación.

Salomon consideraba la escuela primaria de su época demasiado teórica y superficial, ya que los alumnos aprendían de memoria con el único fin de recitar lo aprendido. Este aprendizaje repetitivo de puros hechos hacía que los niños adoptaran una actitud negativa hacia la escuela y los compañeros: vanidad, arrogancia y brutalidad eran frecuentes. Además, los niños debían permanecer durante largos periodos sentados sin ninguna actividad física.

El niño tiene sed de conocimientos, y el mejor modo de satisfacer esta necesidad consiste en incorporar actividades manuales en los programas tradicionales. “Si se introduce el trabajo manual, todo cambia, ya que muchos que se aburren cuando la cabeza trabaja sin la mano sobresalen cuando se necesita utilizar la mano junto con la cabeza, como ocurre con la artesanía. Los niños que de manera natural muestran una gran destreza cuando la mano y la cabeza trabajan juntas, pero que son lentos cuando la cabeza trabaja sola, suelen tener mucha mayor autoestima cuando descubren sus facultades y habilidades. Y aunque esto ocurriera a sólo uno entre quinientos, valdría la pena hacerlo.

Es esencial que el niño disfrute haciendo su trabajo. El objetivo educativo puede
alcanzarse si la instrucción resulta interesante y variada. El niño mejora desempeñando su actividad y se ve motivado por la estimación del trabajo bien hecho. En el caso de los niños pequeños, el juego y el trabajo deben desarrollarse conjuntamente, pero en las clases más adelantadas de la escuela la actividad artesana debe adquirir el carácter de verdadero trabajo.

A Salomon le interesaba la idea de convertir el trabajo físico en un factor de la educación general. Consideraba que las personas que no sabían utilizar sus manos sólo eran instruidas a medias. Se aprende con más eficacia gracias a la actividad –trabajando con nuestras propias manos– y eso es algo que se adquiere por sí mismo. El trabajo manual en la escuela debe proporcionar a todos la posibilidad de recibir una educación completa. El hombre nace con diversas facultades, aptitudes y cualidades latentes que deben fomentarse de forma general y sistemática. Como destacó Salomon: “La educación consiste en desarrollar las facultades y capacidades (psíquicas y físicas) de que goza el hombre [...] El hombre mejor instruido es aquel que posee la mayor variedad posible de esas facultades (en especial las más importantes de entre ellas), desarrolladas armónicamente”.

Según Salomon, la voluntad es más importante que la memoria, así como la moral y los sentimientos religiosos son más importantes que la fuerza muscular. El maestro tiene que velar por el logro de un adecuado equilibrio entre esas facultades en el desarrollo de la persona. Este equilibrio varía según la fase de desarrollo. La enseñanza es la educación bajo tutela. El fundamento de la educación no se limita al aprendizaje propiamente dicho, sino que consiste más bien en desarrollar al niño mediante su propio aprendizaje.

Salomon distinguía entre la educación teórica y la educación formativa. La primera puede adquirirse mediante los conocimientos teóricos y prácticos aprendidos durante la enseñanza de una asignatura en la escuela. La última supone el desarrollo de facultades mentales y físicas, cuando el alumno recibe instrucción teórica en una perspectiva utilitaria.
El verdadero cultivo de la mente no tiene nada que ver con el aprendizaje de gran
cantidad de hechos: “La educación, el cultivo de la mente, es lo que queda cuando hemos olvidado lo que aprendimos en la escuela”.
Como lógica consecuencia de ello, Salomon quería reducir el número de asignaturas enseñadas en la escuela. Utilizaba la expresión de “concentración de la enseñanza”. Consideraba que la competencia o el conocimiento profundo es mucho más importante que el aprendizaje de grandes cantidades de hechos y cifras. Su ambición era lograr el desarrollo de la voluntad, el sentido moral y el espíritu de indagación. Ello supone que el niño ha de ser capaz de resolver problemas a niveles cada vez más altos y complejos. Si el niño sólo aprende una masa de hechos, sus conocimientos prácticos no progresarán jamás.

El maestro que sólo proporciona grandes cantidades de conocimientos fácticos durante las lecciones no será un educador ni un maestro, sino un simple instructor que llenará la memoria de hechos, del mismo modo que se llenan de carne las salchichas. Salomon trató de expresar cómo ha de ser el desarrollo del niño con las siguientes palabras: “Para el cultivo de la mente, es más importante lo que eres que cuánto sabes”


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