Tan importante es leer en voz alta a los hijos, como lo es el contenido de las lecturas.
Sabemos que los niños aprenden todo el tiempo y en todo lugar, aún cuando nadie les enseña. También sabemos que absorben, por medio de todos sus sentidos, la información que les ofrece su medio ambiente, sea cual sea.
Las ideas e información que absorben son adoptadas por los niños para más tarde dar frutos, con más ideas, acciones, reacciones, etc.
Osea, que la educación que nos han venido proponiendo en donde el niño aprende la lección con el solo propósito de llenar su cabeza con datos variados y que después puede vaciar en un exámen es demasiado superficial, como meta y aún peor como práctica.
Una buena Educación influye en la persona, sus ideas, su visión de la vida, sus apreciaciones, sus creencias, sus supersticiones, sus intereses, sus desintereses, sus odios, sus miedos, etc.
De ahí que podemos decir con seguridad que; toda Educación es religiosa (no puede ser "neutral"), y todo lo que rodea al niño es Educación.
Es por eso que el controlar el ambiente del niño es uno de los factores más importantes en varias filosofías educativas (Charlotte Mason, Waldorf, Montessori), aunque los métodos por medio de los cuales se enfrenta esta propuesta son diferentes entre filosofía y filosofía.
Los contenidos de las lecturas forman parte de ese ambiente en que el niño se desenvuelve, especialmente en el hogar. En casa no leemos un libro y "terminamos la clase", sino que vivimos con la lectura integrada a nuestras vidas naturalmente, como comer y dormir.
Los contenidos de nuestras lecturas deben de reflejar aquellos valores, ideas, conceptos, y prácticas que consideramos de importancia.
No tan solo en su contenido, sino en la forma de expresión.
Un vocabulario correcto y ricamente descriptivo que con cada lectura ayuda al niños a crecer pero que al mismo tiempo es lo suficientemente claro y sencillo para mantener su interés por la historia que describe. Es por esta razón que cuando se trata de familias con hijos de varias edades es una buena idea mantener dos o tres lecturas que puedan cautivar a las diferentes edades.
Junto al vocabulario, la forma literaria. Y junto a la forma, la calidad.
Los clásicos de la literatura son un buen principio. Los cuentos, las fábulas y los poemas que todos escuchamos de niños en la escuela pueden ser un gran deleite a niños que se van a sentar a disfrutar lo que se lee, sin tener que recibir instrucciones sobre cómo deben de interpretarlo, que es lo que deben recordar, o porqué. ¡Ese es el punto de la literatura!
Los niños que ya han sido expuestos a estas historias con ideas y vocabularios más sencillos, pero al mismo tiempo ricos y con ideas facinantes desarrollan un gusto por el tipo de literatura que no sirve para entretener la mente, sino para enriquecerla. Para estos hay aún más opciones.
Harold bloom escribió un libro que contiene relatos y poemas recomendadas por su valor literario. La Revista Babaar es una guía excelente que contiene reseñas, recomendaciones, y novedades para todas las edades. Una guía para literatura infantil y juvenil de latinoamérica y el Caribe es ofrecida en internet por una biblioteca virtual. Ciudad Ceva tiene un magnífico listado, en internet y gratis. Por supuesto que con una búsqueda en google se pueden encontrar mil recursos más. (bibliotecas virtuales, libros electrónicos, audiolibros, etc etc) Aquí mismo en el blog, bajo la etiqueta de libros, recursos, e internet, pueden encontrar algunas recomendaciones que hemos hecho en el pasado.
continuará...
Leyendo en Voz Alta y en Familia; Los Contenidos.
| Así enseñamos en familia, Charlotte Mason, Clásicos, Cristianismo, Educacion., Lengua, Libros, Literatura, MIs comentarios, Montessori, Opiniones, Recursos, Waldorf | 1 interesantes comentarios »Cuento Clásico de la Literatura Latinoamericana: La Cucarachita Mandinga
| Clásicos, Lengua, Literatura | 0 interesantes comentarios »Había una vez una Cucarachita Mandinga que estaba barriendo las gradas de la puerta de su casita, y se encontró un cinco.
Se puso a pensar en qué emplearía el cinco.
--¿Si compro un cinco de colorete? --No, porque no me luche.(luce)
¿Si compro un sombrero? --No, porque no me luche. ¿Si compro unos aretes? --No, porque no me luche. ¿Si compro un cinco de cintas? --Sí, porque sí me luchen.
Y se fue para las tiendas y compró un cinco de cintas; vino y se bañó, se empolvó, se peinó de pelo suelto, se puso un lazo en la cabeza y se fue a pasear a la Calle de la Estación. Allí buscó asiento.
Pasó un toro y viéndola tan compuesta, le dijo: --Cucarachita Mandinga, ¿te querés casar conmigo?
La Cucarachita le contestó: -- ¿Y cómo hacés de noche?
--¡Mu....mu........!
La Cucarachita se tapó los oídos:
--No, porque me chutás.(asustás)
Pasó un perro e hizo la misma proposición.
--Y cómo hacés de noche? --le preguntó la Cucarachita.
--¡Guau....guau....!
--No, porque me chutás.
Pasó un gallo: --Cucarachita Mandinga, ¿te querés casar conmigo?
--¿Y cómo hacés de noche?
--¡Qui qui ri quí!....
--No, porque me chutás.
Por fin pasó el Ratón Pérez.
Aserrín Aserrán por José Asunción Silva
| Clásicos, Colombia, Poesía Infantil | 4 interesantes comentarios »Si, si. Tengo debilidad por la literatura (y la cultura) colombiana :)
¡Aserrín!¡Aserrán!
Los maderos de San Juan,
piden queso, piden pan,
los de Roque
alfandoque,
los de Rique
alfeñique
¡Los de triqui,
triqui, tran!Y en las rodillas duras y firmes de la Abuela,
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos agitados y trémulos están;
la abuela le sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan.
¡Triqui, triqui,
triqui, tran!Esas arrugas hondas recuerdan una historia
de sufrimientos largos y silenciosa angustia
y sus cabellos, blancos, como la nieve, están.
De un gran dolor el sello marcó la frente mustia
y son sus ojos turbios espejos que empañaron
los años, y que ha tiempos, las formas reflejaron
de cosas y seres que nunca volverán.Los de Roque, alfandoque
¡Triqui, triqui, triqui, tran!Mañana cuando duerma la Anciana, yerta y muda,
lejos del mundo vivo, bajo la oscura tierra,
donde otros, en la sombra, desde hace tiempo están,
del nieto a la memoria, con grave son que encierra
todo el poema triste de la remota infancia
cruzando por las sombras del tiempo y la distancia,
¡de aquella voz querida las notas vibrarán!Los de Rique, alfeñique
¡Triqui, triqui, triqui, tran!Y en tanto en las rodillas cansadas de la Abuela
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos conmovidos y trémulos están,
la Abuela se sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.¡Aserrín!
¡Aserrán!
Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan,
los de Roque
alfandoque
los de Rique
alfeñique
¡triqui, triqui, triqui, tran!
¡triqui, triqui, triqui, tran!